El proceso de implementación y transición de las pequeñas y medianas entidades en Colombia ha sido lento por los aspectos descritos anteriormente, sin embargo, aunque las Superintendencias (de sociedades, transporte, salud, etc), entidades estatales de control y vigilancia, demandan que los estados financieros de cada año sean reportados por medios informáticos en formato XBRL, el impacto en las pequeñas y medianas entidades (Pymes) que deben tener su información contable y financiera bajo los nuevos marcos técnicos normativos, no ha sido significativo pues el alcance se concentra en las grandes empresas.

Las Pymes se han acostumbrado a que solo se aplica una norma cuando el estado ejerce control y vigilancia y sanciona cuando no se cumplen los requerimientos legales, y aunque en teoría esto ocurre, el alcance y cubrimiento de los organismos estatales de supervisión no son suficientes. De la misma manera, el seguimiento al control de calidad al desempeño de los profesionales de la contaduría es muy bajo, generando una clasificación o estratificación profesional indirecta, es decir, el nivel de rigurosidad profesional es proporcional al nivel de exigencia de las entidades de control y vigilancia tanto de las empresas como de la profesión misma.

Otro factor muy importante que se debe tener en cuenta, es que el profesional contable carece de salvaguardas legales para el ejercicio de su independencia, en especial la amenaza de intimidación que ejerce el contratante de sus servicios, dejando en una encrucijada y dilema ético el ejercicio profesional. Lo anterior se incrementa por la inapropiada competencia de colegas, que asumiendo el riesgo de suspensión o incluso cancelación de la tarjeta que lo acredita como profesional contable, se atreven a firmar estados financieros y emitir dictámenes sin el cumplimiento de los requisitos legales. En conclusión, no es fácil desempeñarse como Contador cuando todo el peso de la ley y la responsabilidad recae sobre sus hombros, pero el mercado establece reglas que no están bajo su control y debe acudir a las reglas elementales de supervivencia y sostenibilidad.

Este escenario del mercado de las Pymes, haciendo énfasis en aquellas empresas donde el propietario mayoritario es el mismo gerente, incluyendo muchas empresas de familia, da como resultado un bajo nivel de rigurosidad en la aplicación de los estándares internacionales, aún si éstos se encuentran bajo el amparo de una norma legal. Estos empresarios buscan obtener la mejor rentabilidad con la menor tributación posible, sacrificando la calidad de la información contable, aduciendo que el pago de impuestos no conlleva unas mejores condiciones de mercado y competitividad, y que tales impuestos solo tiene como finalidad alimentar la corrupción política.

Así pues, las Pymes, en especial las pequeñas y las microempresas, buscan permanecer en el mercado cumpliendo con los requerimientos mínimos que le permitan su continuidad, mantener un bajo perfil pretendiendo evitar ser requerido por las entidades de control y vigilancia, a costa de que ello implique pagar sanciones. Muchas Pymes catalogan como buen contador a aquel profesional que logra disminuir la carga impositiva de las empresas.

Por su parte, el contador público de este segmento de la economía no ve remunerado y valorado su crecimiento profesional, porque gran parte del mercado de las Pymes demandan un mayor impacto en su tributación así ello implique el demérito de la calidad de la información financiera, lo cual trae como consecuencia una pobre rigurosidad en la aplicación de éstos estándares internacionales.

Solo algunas Pymes (mayormente las medianas) que visualizan incursionar en nuevos mercados, buscar otros inversionistas o alcanzar mercados externos, le apuntan a una mejor calidad de la información, realizando planeación fiscal para su tributación. Este tipo de empresas, han encontrado en los estándares internacionales mejores herramientas consultivas, información más confiable que respalde las decisiones que debe tomar y arriesgarse incluso a fusionarse con otras entidades.

Todo lo anterior, ha ocasionado una baja incidencia en la aplicación de las NIIF© en las Pymes, puesto que el sesgo tributario sigue imperando sobre la técnica contable.

Esto se logra evidenciar por las múltiples conferencias que realizamos en diferentes ciudades del país y las distintas preguntas que nos solicitan que respondamos.

FUENTE: Parte del Artículo “Incidencia de las Normas Internacionales de Información Financiera en las Pequeñas Y Medianas Entidades en Colombia” realizado por Edmundo Flórez Sanchez , publicado en la Revista Cuestión, Edición No. 89 (Página 20-21), por la Federación Nacional de la Asociación Mexicana de Colegios de Contadores Públicos A.C en Junio de 2018.

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