Muchas empresas terminan involucrados en formas de financiación de activos o deudas que no se presentan en el balance como pasivo, lo que es realmente preocupante al evaluar la situación financiera de una entidad.

Los arrendamientos son un ejemplo perfecto de esta situación. ¿Por qué?

Debido a que aunque el contrato puede señalar que una compañía toma en arriendo un activo que es propiedad de otra compañía, de hecho, las condiciones del contrato pueden ser muy similares a las de una compra.

La NIC/IAS 17 (Plenas) y la Sección 20 (Pymes) Arrendamientos, sustituida solo para el estándar pleno por la NIIF/IFRS 16 a partir del año 2019, requiere reconocer en la contabilidad esta transacción teniendo en cuenta el principio de “esencia sobre forma“, pero aún así, no era lo suficientemente exigente, porque muchos contratos de arrendamientos operativos (alquiler) que se prolongan sucesivamente durante varios periodos aún queden ocultos en la información financiera.

La norma NIIF/IFRS 16 Arrendamientos, trae como resultado, que la contabilidad de los contratos de arrendamientos cambie drásticamente.

¿Cómo? Un arrendatario (o la compañía que toma un activo bajo el contrato de arrendamiento) arrendará un activo durante un determinado tiempo que en muchos casos es muy representativo, y adicionalmente será responsable del mantenimiento y las reparaciones, etc., según las distintas condiciones pactadas en el contrato.

La NIC/IAS 17 (Plenas) y la Sección 20 (Pymes) clasifican los contratos de arrendamientos en dos (2) tipos:

  • Arrendamiento Financiero: este es un contrato que transfiere al arrendatario sustancialmente todos los riesgos y recompensas inherentes a la propiedad de un activo, mientras que el título legal no necesariamente tiene que ser transferido. Exactamente este tipo de contrato de arrendamiento se registrará de acuerdo con el principio de esencia sobre forma, es decir, como un activo del arrendatario adquirido con financiación.
  • Arrendamiento Operativo: se trata de un contrato que no es financiero y se contabiliza como alquiler regular, es decir, se reconoce únicamente el costo y/o gasto respectivo, sin reconocer ni activos ni pasivos.

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