Contrapartida

De Computationis Jure Opiniones

Número 3926, noviembre 5 de 2018

A lo largo de la existencia de Contrapartida hemos subrayado que la Contaduría es una forma de pensar más que una manera de hacer. Reconocemos la importancia de las tecnologías y las técnicas, en cuanto que son formas concretas de aplicar el pensamiento científico. Pero combatimos a quienes sabiendo hacer no saben explicar. Reprochamos sin descanso a los que, prevalidos de las técnicas, se prestan para elaborar informaciones falsas, con el ánimo de obtener ventajas ilícitas, como las provenientes del fraude, del lavado de activos o de la evasión fiscal.

La gran mayoría de los profesores transmitimos conceptos pandos y dedicamos el mayor tiempo a enseñar cómo proceder para obtener ciertos resultados (técnica). Algunos se justifican afirmando que eso es lo que consume el mercado, mayoritariamente compuesto por empresas pequeñas y micro empresas.

Las universidades han estado felices ante el alto número de estudiantes y la baja inversión, que se limita, generalmente, al pago de profesores y a la dotación de salones con sillas y elementos de proyección. Hay quienes tienen pobres bibliotecas. Prácticamente todas se han abstenido de hacer inversiones importantes en tecnología de la información.

La Universidad debería ser experta en prospectiva. Según el DRAE, “Conjunto de análisis y estudios realizados con el fin de explorar o de predecir el futuro en una determinada materia.”

En todas las épocas los anuncios de los desarrollos científicos han señalado cómo será el futuro. Lo que hoy se conoce, mañana se usa. El tiempo que pasa entre los descubrimientos, los inventos y su explotación mercantil es variable, pero los empresarios actúan lo más rápido que pueden, porque saben que las cosas nuevas dejan sin mercado a las viejas.

Nos encontramos ya ante la cuarta revolución industrial. Según Wikipedia, “(…) El concepto Cuarta Revolución Industrial fue acuñado por Klaus Schwab fundador del Foro Económico Mundial en el contexto de la edición del Foro Económico Mundial 2016. Swab sostiene que si la tercera revolución industrial es la revolución digital que ha estado en vigor desde mediados del siglo XX, que se caracteriza por una fusión de tecnologías que está difuminando las líneas entre lo físico, esferas digitales y biológicas esta cuarta etapa está marcada por avances tecnológicos emergentes en una serie de campos, incluyendo robótica, inteligencia artificial, cadena de bloques, nanotecnología, computación cuántica, biotecnología, internet de las cosas, impresión 3D, y vehículos autónomos.2 Klaus Schwab lo asocia también con la “segunda era de la máquina”. (…)”. Tenemos por cierto que esta revolución está afectando los servicios profesionales. Sin embargo, en muchos casos parece que las Universidades siguen enseñando como lo hacían antes de la tercera revolución. “Camarón que se duerme se lo lleva la corriente”

Hernando Bermúdez Gómez

Las opiniones expresadas en Contrapartida comprometen exclusivamente a sus autores.

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