El derivado implícito es una consecuencia o efecto que genera o resulta de un contrato entre dos o más partes al modificar el flujo de efectivo a recibir o por pagar pactado.

Un ejemplo de ello es cuando se realiza una inversión en moneda extranjera o una obligación por importación, donde implícitamente se establece la variabilidad (volatilidad) de la tasa de cambio, dando como resultado (derivando) una modificación en el flujo de efectivo por la diferencia en cambio, reconociendo un ingreso o una pérdida dependiendo de cada caso.

Ejemplos de derivados implícitos:

  • Bonos que se convierten obligatoriamente en acciones (BOCAs)
  • Comodato de un bien que obliga a la compra de insumos y mantenimiento
  • Préstamo que condiciona la tasa de interés a una variabilidad

Por otro lado, los derivados son instrumentos financieros y se encuentran dentro del alcance de la NIIF 9 “Instrumentos Financieros”.

Por lo tanto, el reconocimiento inicial se debe registrar acorde al párrafo 3.1.1, el cual establece lo siguiente: “Una entidad reconocerá un activo financiero o un pasivo financiero en su estado de situación financiera cuando, y sólo cuando, se convierta en parte de las cláusulas contractuales del instrumento (véanse los párrafos B3.1.1 y B3.1.2). Cuando una entidad reconozca por primera vez un activo financiero, lo clasificará de acuerdo con los párrafos 4.1.1 a 4.1.5 y lo medirá de acuerdo con los párrafos 5.1.1 y 5.1.3 Cuando una entidad reconozca por primera vez un pasivo financiero, lo clasificará de acuerdo con los párrafos 4.2.1 y 4.2.2 y lo medirá de acuerdo con el párrafo 5.1.1.”

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